QUERIDO LECTOR, TODOS LOS PERSONAJES QUE AQUÍ APARECEN SON FICTICIOS; LÉASE SALIDOS DE LA MENTE. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA

viernes, 15 de febrero de 2013

Muchacho de aserrín

Muchacho que alzas la cabeza
con el ruido del motor.
Otra lucha, otra vida

Muchacho que agachas la cabeza 
con el ruido del motor.
Otro día, otro tiempo

Que la envidia no te encuentre
que el fracaso no te enganche

seguí desplegando tu arte
que de él dependen
tu vuelo, tu cabeza y tu motor.

jueves, 7 de febrero de 2013

Calles de Montevideo, Carnaval


Soy un extranjero en tiempos de Carnaval. Camino por las gradas, espero al próximo cuplé. Cuarenta pesos uruguayos vale una hamburguesa y veinte, la magia del disfraz. Marcos, niño, seis años, tres dientes por caer, favorito de su maestra, short de jean, remera a rayas azules y blancas, se anima a que le pinten la cara. Témpera blanca y polvo de fantasía. Marquitos, mirá pal’ techo, tá. Sus ojos remontan la noche estrellada y ventosa. Él no tiene mucho para ver. Nosotros sí, su transformación. Su cara trigueña se cubre de un redondel blanco. Sólo sus ojos y su boca sobresalen. Se dibujan soles colorados en sus mejillas y cejas grandes, grandes sobre su frente. Adelante, el animador hace preguntas a la tribuna por premios. Una señora se gana una matera; un chico, una camiseta de Antel. El espectáculo sigue, se presenta al siguiente grupo. Con ustedes, “La gran muñeca”, fuerte ese aplauso gente. Las luces se apagan, se enciende un micrófono. Los diecisiete artistas están sobre el tablado. La música comienza, platillo y tambor. Marcos está listo, es un murguista más. Él baila, yo le sigo el ritmo. Ambos y público nos movemos en presente continuo, porque los buenos recuerdos mueren eternos. Se van para volver, una y otra vez, buscando reaparecer. Uno piensa momentos que aparecen sin razón. Forman caminitos, dominó. Calles de Montevideo, Carnaval. Calles de Montevideo, Carnaval.