QUERIDO LECTOR, TODOS LOS PERSONAJES QUE AQUÍ APARECEN SON FICTICIOS; LÉASE SALIDOS DE LA MENTE. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA

jueves, 20 de septiembre de 2012

Elefante de granja

            Es un relato sin héroes, noches, ni lunas. Sólo ritmo. Es el placer de jugar con los espacios, la envidia de leer al más idiota, de sentirse el orejón de ese último frasco que no vale penas ni quita las manchas, escribir a víscera viva, a sonrisa torcida. O volver a la prosa como se vuelve a la infancia, al jardín de una foto que adorna el recuadro. Se enumera con verbos; lo poco se expresa para no negar avanzando y proyectar al infinito la foto y su aliento. Dedo de Martín presiona el teclado, levanta cabeza y vuelve a teclear. No hay héroe, recuerden. Despacio piensa una idea o camino. Alguna certeza y vuelve a teclear. A veces, su respiración entrecortada se atrapa entre dos fuegos sin lograr quemar. Uno es concreto, ajeno y parcial. El otro es pasión sin hogar, certeza o final. Martín es la suma de las partes y vuelve a teclear. No habrá síntesis ni realidad. Aunque la duda lo invada, Martín ya verá ese día aunque no exista en ningún lugar. Espera, pregunta y vuelve a teclear: ¿Cómo hicieron quienes pudieron hacer lo qué debieron? ¿Cómo y vuelve a teclear! Adiós Martín, hasta más ver y vuelve a teclear. No hay más ritmo. Porque este relato se muere, como vieja de barrio: sola y con olor a pis. 



viernes, 7 de septiembre de 2012

Tomalá y seguí

Muchacho que alzas la cabeza
con el ruido del motor
otra lucha, otra vida
Muchacho que agachas la cabeza
por el ruido del motor
otro tiempo, otra mirada

que la envidia
no
te encuentre

que el fracaso
no
te enganche.

seguí desplegando arte
que de él dependen
tu vuelo,
tu cabeza y
Tú, Motor.