Si el sillón fuese amarillo
y blanco, tu saber
sentado en bustaca de oro,
contemplaría el anochecer.
Pero sino hay, en toda tu casa,
sentado en bustaca de oro,
contemplaría el anochecer.
Pero sino hay, en toda tu casa,
sillón para ofrecer
no me quedará remedio,
que hacerte desaparecer.
Si te disfrazaste
de vulgar mercader,
piensa que el Cristo
los echó también.
Armemos una zafra
tiremos ese sillón:
pues la censura es reina
y reina por doquier.
2 enmiendas al Proyecto Oficial:
muy buenas poesias... cuyidate y suerte
Hace cuanto que no tenia el agrado de leerte, Patu.
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