QUERIDO LECTOR, TODOS LOS PERSONAJES QUE AQUÍ APARECEN SON FICTICIOS; LÉASE SALIDOS DE LA MENTE. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA

sábado, 29 de enero de 2011

La espuma de los días - Boris Vian

jueves, 27 de enero de 2011

Nunca menos. Canción homenaje a Néstor Kirchner realizada por el Centro Cultural Oesterheld

Lágrimas que riegan, todo el suelo en primavera
de tu mañana azul, que llora y ríe
nombre que se talla, para siempre en la madera
de los que sin estar, están y viven.

Voces que te nombran, y se aferran al color
de esa insolencia alegre, que inventaste
ríos muchedumbres, de un subsuelo que volvió
para quedarse acá, para quedarse.

¿Será verdad, que te fuiste con la Historia
o será que aún, no despertamos
y que con una antorcha nueva, en cada mano
vas a volver, cubriéndonos de gloria?

Nada más al sur, de esa indómita armadura
hecha de ayeres, blindada de ausencias
mágica de amores, y de sueños que perduran
sin arrumbarse, en ninguna puerta.

Todas esas risas, que viniste a restaurar
desde un recóndito, rincón dormido
hoy cubren las paredes, que no pueden derrumbar
los que sin luz ni sol, están perdidos.

¿Será verdad, que te fuiste con la Historia
o será que aún, no despertamos
y que con una antorcha nueva, en cada mano
vas a volver, cubriéndonos de gloria?

Y esos mil jirones, que dejaste en el camino
serán retazos sí, de una bandera
marcas imborrables, en el cuerpo
que elegimos, llevar hasta el final.

Y nunca menos.
Nunca menos, que ese fuego en la mirada
que las voces acalladas, retomando la canción.
Nunca menos, que tu nombre en las banderas
que tu plaza siempre llena, de esperanza y de pasión.

Nunca menos, que pañuelos en tu casa.
Nunca menos, que justicia sin perdón.
Nunca menos, que el paisaje repetido
de este Sur tan aguerrido, y diciendo al fin que no.
Nunca menos, que esas risas desdentadas
aguantando la parada, que supieron conquistar.
Nunca menos, que un enjambre de morochos
arruinándoles la foto, a los que no vuelven más.
Nunca menos, que los pibes en el centro.
Nunca menos, que vivir con dignidad.
Nunca menos, que la Patria que soñamos.
Nunca menos. Ni un paso atrás.

martes, 25 de enero de 2011

Fausto - Goethe

jueves, 20 de enero de 2011

Martín Fierro - José Hernández
La vuelta de Martín Fierro - José Hernández

domingo, 16 de enero de 2011

No habrá más penas ni olvido - Osvaldo Soriano

sábado, 15 de enero de 2011

Flores robadas en los jardines de Quilmes - Jorge Asís

viernes, 14 de enero de 2011

El Imperialismo, fase superior del capitalismo - Vladimir Ilich Ulianov (Lenin)

miércoles, 12 de enero de 2011

Perón. Exilio, resistencia, retorno y muerte (1955-1974) Tomo Dos - Norberto Galasso

lunes, 3 de enero de 2011

La guayabera Absoluta

           Sinembargón fue un sabio afgano exiliado en Panamá que contacté durante el cuarto día en el séptimo continente. Yo tenía ciertas referencias de su ubicación pero hospedarme en su hotel fue pura suerte. Lo encontré en la pileta, bronceado y calzado en habanos, sobre una reposera.
            —Sabés, pibe, me pasé la vida analizando el Tiempo, la Historia, Dios y la Mar en Coche. Y me siento vencido…
            —No diga eso. Siempre se puede torcer la tuerca —retruqué poco convencido.
            —¡Carajo, tuteáme!
            —¡¿Pero cómo se le ocurre?! Yo no puedo tutear a Sinembargón. Nadie puede.
        Y era cierto. Nadie podía tutear a un genio como él. Menos yo, un incrédulo, un aficionado, un niño.
            —Jodido es. No importa. El asunto es que me vencieron. Eso no lo dudo.
          El teórico siempre fue pesimista pero no creí encontrármelo tan abatido. El exilio le pesaba en las bolsas de los ojos y su mirada perdida jugaba al solitario. Sus grandes y completos estudios se habían pulverizado. El enemigo de lo Relativo, de lo pequeño y de lo variable estaba en retirada. Combatió fiero a los tecnócratas pero comprendió, en su ocaso, que lo Absoluto se hundía irreversiblemente. Su Historia lineal (Titanic) chocó contra la realidad concreta (iceberg) y cayó a pique.
            —Hasta Dios, es Relativo. El dogma se destruye y se cuestiona. Mis teorías no pueden incluir todas las diversidades y todas las facetas humanas. E incluso me han corrido con eso de que lo Absoluto, por postular la supremacía de lo Único, es totalitario, autoritario. Acalla a los demás y busca neutrlizarlos.   
            Continuó, en monólogo, entre pitada y pitada.
        —Estoy tan vencido que dudo del Tiempo. ¿Avanzan los años en esta película o se rebobina constantemente? No sé, abandonemos todo. Dejemos lo Absoluto tirado y aceptemos que nadie tiene la Verdad porque el Poder está en muchos lados. Y claro, siempre vuelve esa chicana, todo depende del modo que se vea. Porque todo es relativo. Las Guerras, el Éxito. Justificaremos todo. Porque todo es posible en el reino de lo Relativo. Justificar para luego condenar o perdonar. Empequeñecemos todo —ya que será relativo—  y viviremos de un Sujeto minúsculo incapaz de hacer nada por estar condicionado por sus circunstancias. Que zigzaguea por el Tiempo y se choca con la Historia como un atolondrado.
           —Todo será Relativo, sí. Y sin embargo, espere, el Hambre y la Desnutrición siguen siendo Absolutos, o no?
            Sinembargón resucitó de pronto. Canchero, desplegó una sonrisa cómplice y me palmó el hombro izquierdo.
            —Aprendés rápido pibe. Vas a volar muy alto. Hasta la vista.
            Después del apretón de manos, nunca lo volví a cruzar.