QUERIDO LECTOR, TODOS LOS PERSONAJES QUE AQUÍ APARECEN SON FICTICIOS; LÉASE SALIDOS DE LA MENTE. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA

sábado, 17 de octubre de 2009

Al paso

Con sus anteojos negros, cintita amarilla, remera colorada, jean azul, zapatillas celestes y bolso verde, el niño de ciudad caminaba bajo el sol por Plaza Francia.

Mariano: Discupame te molesto unos minutos para comentarte...
Patricio: Sí sí todo bien. Contame. (Sancando los anteojos)
Mariano: ¿De qué país sos?
Patricio: De acá, de acá. (Sonríe) ¿Tengo cara de extranjero?
Mariano: Y mirá, la verdad que te hacía brasilero.
Patricio: ¿Jodeme? ¡Qué flash! ¡Ojalá!
Mariano: Viste, por acá son todos turistas entonces te hacía como ellos.

Risas varias, minutos de pausa

Mariano: Bueno, nada te molesto para informarte de que formo parte de una ONG que se encarga de difundir el cuidado de las relaciones sexuales y la asistencia ante el Hiv/Sida.
Patricio: Wow, ¡qué interesante!
Mariano: La verdad que sí, y bueno estamos pidiendo colaboraciones. (Extiende una tarjeta)

Patricio: ¿A voluntad?
Mariano: Sí obvio. Ves este soy yo. Esta es mi foto. Acá dice lo que hago. No tendré tus ojos pero bueno es lo que hay.
Patricio: (Risas) Na, no todo en la vida son ojos.
Mariano: Claro pero al sacarte los anteojos, no pude evitar colgarme con ellos. Venías en tu mundo pero no pude resistarme a detenerte.
Patricio: Me hubiera detenido de todas formas. (Se ríe)
Mariano: Nooo. ¡Para nada! Mirá si te interesa el tema te dejo un folleto.
Patricio: Sí por favor. Tomá y me pone muy contento lo que hacés. (Le da su contribución)
Mariano: Gracias. ¿Sabés qué? Te dejo otro folleto.
Patricio: Te agradezco. Bárbaro

Mariano extiende su mano. Patricio lo sigue.

Mariano: Un gusto, Mariano es mi nombre.
Patricio: El gusto es mío. Patricio me llamo. Deberé prestar más atención la próxima, ¿no?
Mariano: No te perdés de nada.
Patricio: No importa.
Mariano: Volvé cuando quieras estoy todos los findes.
Patricio: Lo haré. Lo haré.

Se despiden con un beso. Una sonrisa y un deber de volver a verse. Quien dice mañana.

La Sara

Sarita, costurera
Mujer del dedal
Tallercito de miserias, ella siempre en negro está
No trabaja a destajo ni con un digno jornal
Poco obtiene con su corte, nuestra reina sin mensual
Metro en mano como obrera, arreglando sin pausar
Camisas, pantalones y también un gamulán
Sara, cose, cose y cose, costurera popular
Sus clientas la respetan, la saludan al pasar
Con sonrisa y callos duros, Sara está en otro ramal
Nunca a los elogios, les ha dado lugar
porque sabe sus dolores y su dura realidad
Borda todo, nuestra obrera, temeraria si las hay
Calla y sigue sentadita porque siempre ha de encontrar
una pila de ropa que la mira y se burla sin parar
Esclava de la aguja y sirvienta del dedal
No queda otra, pobre Sara, ella debe laburar,
porque en casa la esperan tres chiquitos y un Donjuan.




Sarita, cartonera
Mujerzuela sin dedal
Pobrecita, mi chiquita ya no pudo más bordar
Una aguja, no inyección una arteria ha de cortar
Llora, llora nuestra Sara que sin dedo ha de andar
Pronto sus clientas ya a la tienda no van más
Poco importa esta Sara a nuestra impía sociedad
Una inútil consideran a la mujer del dedal
Para el patrón, era un gasto que no quiso conciliar
A los días posteriores, no la dejaron ni entrar,
ahora en su casa se la deben arreglar
Sin plata, sin salida y ni comida,
un vago es ahora quien ha sido el Donjuan
Los chiquitos drogadictos, mendigan por la ciudad
Pobre Sara, pobrecita, ya no puede más luchar,
enmendaba sueños suyos y los tuvo que tirar.




Sara, luchadora
Ciudadana de verdad
Gran muchacha es esta Sara,
que mira las torres de mil pisos con piedad
Cuando estaba en negro les era funcional
Ahora por el contrario, sólo quiere un cambio lograr,
que no quede en palabras y que se haga nacional
Ya no quiere ser esclava ni pide por su deuda laboral
No entiende de partidos ni de ideología liberal
Como otros sigue sola buscando a esa persona peculiar
que la incluya en el sistema y le dé libertad
Exige ahora un trabajo en blanco, que sea todo legal,
horarios, aguinaldo, vacaciones, buen ambiente al trabajar
y por supuesto, estar inscripta en el sistema previsional
Festejará entonces el día en que le dejen, de nuevo soñar.




Patricio Subirol
Octubre 2009, Buenos Aires