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domingo, 30 de noviembre de 2008

Esperar hasta que pare

Ni las risas de la noche se quedaron al prenderse las luces. Con las luces vino la lluvia. Las nubes grises invitadas de cabecera se juntaban para celebrarlo. La lluvia lo envolvía todo. Convirtiendo los cordones en canales y la ropa en trapos, sin embargo su piloto resistía.
Viento y agua. Una parada de colectivo insuficiente para no perder el otrora peinado de tiempo pasado. Impacientándose aunque bajo techo. Solo aunque bajo techo. Mojándose aunque bajo techo. Mirada al cielo, mirada a la calle ilusionándose con un taxi salvador, mirada para consultar la hora. Miradas. Tiempo aquel hostil y embustero que se escurría cual agua por la alcantarilla. No era el único que luchaba por salir de allí. Se preparaba, por lo tanto, para una espera larga hasta que los pocos que querían un taxi se empezaran a ir. Otros, en cambio, ya no luchaban. Se quedaban sentados casi tiesos en el umbral de alguna puerta como improvisando un refugio. Esperar tanto unos como otros. No quedaba otra alternativa.
"¿Tenés un cigarro, amigo?", preguntó una voz desde un umbral.
"No, lo lamento pero no fumo.", contestó el piloto prestado escoces acuadrillé.



Segundos de pausa, de frustración pasajera ante la impotencia de no poder salir de allí pues ya ni los taxis vacíos se dignaban a parar.

"¿Vos no tendrás un taxi?, dijo el piloto con una sonrisa para, aunque sea, sobrellevar con alegría ese gris amanecer.
"Dejame ver.", contestó la vocesita y luego replicó "No, no tengo. Es más por ello yo de este lugar no me voy hasta que pare."
Intercambio de risas. Caminata hacia a la esquina. A lo lejos apareció la solución. El impulsor que convierta en realidad el deseo de estar en casa, seco y entre las sábanas de la cama. El auto ante la señal se fue deteniendo. Frenó justo delante de él. Antes de subir se acordó de su compañero de risas. Miró para atrás levantó la mano y se limitó a decir:
"¡Suerte amigo!"
"¡Igualmente para vos!"
Con ese último cruce de miradas cual escena romántica del mejor cine europeo, el piloto prestado escoces acuadrillé ingresó al taxi. La lluvia no había parado pero la jornada estaba terminada.

1 comentario:

Nadia dijo...

HAY MI AMOR ME IMGINE TODA LA SECUENCIAS. AJAJAJAJ ES ALGO INCREIBLE Y ME LA IMAGINE EN BLANCO Y NEGRO Y CON EL PILOTO A CUADRILLE EN COLORES Y NOSE PORQUE CREO CONOCER AL PILOTO ESE.. QUE TANTO SE NOMBRE EN ESTE HISTORIA.

TE QUIERO
TE AMO
GRACIAS POR DEJARME CRECER A TU LADO AMIGO.